23 dic. 2012

HONDARLEY KUSTOM GARAGE

THE END OF TIMES


Después de unos días, encerrado en La Colmena creía que no iba a volver a ver la luz del sol, al menos como la conocía. Los días previos fueron bastante estresantes ya que desconocíamos si los paramentos situados en la entrada principal resistirían lo que fuera que destruiría la civilización. Para evitar que los pensamientos negativos arraigaran en nuestras mentes, se había desarrollado un estricto planning de trabajo.

Se había dispuesto además, un horario de luz en el interior de las Celdas que modificaba los ritmos biológicos de la mayoría, en mi caso siempre he conciliado bien el sueño independientemente de los cambios horarios, además la atmósfera rica en oxígeno que se había previsto para los primeros días, facilitaba el descanso. Este sistema se había copiado directamente de los hoteles de Las Vegas, donde se inyectaba oxígeno en el sistema de climatización de las habitaciones y de este modo, se conseguía que el usuario descansara mejor en menos tiempo y así pasaba más horas gastando su dinero en los casinos. Una vez habituados a los ecosistemas artificiales, se iría reduciendo en nivel de oxígeno de manera controlada.

Mis obligaciones dentro de La Organización se centraban en la comprobación del correcto funcionamiento de las instalaciones de electricidad en los centros de recepción de energía, de modo que nos aseguráramos de que el consumo eléctrico se mantuviera dentro de los valores predesignados. El control del consumo eléctrico era una de las prioridades en La Colmena, siendo motivo de severas sanciones a aquellas Unidades que alcanzaran en nivel rojo de consumo sin un motivo incluido en La Lista.

A pesar de todas las obligaciones y restricciones, teníamos un tiempo dedicado al entretenimiento, que incluía la posibilidad de comunicación con el exterior. Lógicamente teníamos terminantemente prohibido difundir ninguna información sobre nuestra Comunidad y su paradero. Condición que aceptamos cuando entramos a formar parte del Proyecto. Durante los períodos de descanso, deambulé por mis Blogs y webs de motos favoritos, pero decidí no volver a introducir ninguna entrada en el mío.

Desde que entramos el día 19, y a pesar de todas las prescripciones para evitar el estrés, incluidos los opiáceos, la ansiedad fue in crescendo hasta el primer segundo del día 21. Ninguna Unidad estaba en otro lugar que no fuera su Celda controlando la situación en la red, salvo claro las Unidades que se encontraban en estado de Control, que no quitaban la vista de los monitores que controlaban la entrada principal. Después de unas horas, el estrés comenzó a desaparecer en casi todos y el día 21 concluyó. Esta situación también fue planificada por lo que si no sucedía nada hasta mediodía del 23, las compuertas de La Colmena se abrirían y dejaríamos el sistema en standby, volviendo a nuestras vidas hasta que una nueva amenaza pusiera en jaque al planeta.

Durante estos días mi mente quería que pasara algo, pero mi corazón me decía “No volverás a ver una moto, colega!, sólo en fotos, ¿Serás capaz de resistir?” Por eso, nada más llegar a casa, he decidido que debía contaros esta pequeña experiencia, para que disfrutéis todos los días de vuestra afición, en cualquier momento y en cualquier lugar, ya seas un racer, un scooterista, o un puerro, un harlista convencido o un moped boy, cualquier moto es bella y te hará sentir la libertad y el placer. Durante mi estancia en La Colmena mi subconsciente me recordaba las líneas de esta Hondarley rat café postapocalíptica del Kustom Garage de Pesaro, ¡Disfrútala! ¿Quién sabe que puede pasar mañana?





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MCM
Fuente y fotos: Sideburn Blog
Preparador: Kustom Garage

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