OLIVER’S MOUNT SCARBOROUGH
Que existe una manera diferente de ver el mundo de la competición en las islas británicas es de sobra conocido. Tourist Trophy, Ulster GP, Northwest 200, etc., son nombres que resuenan en nuestra cabeza como lugares insólitos donde el sentido de la competición se transforma. Los circuitos permanentes con sus protocolos de seguridad, lógicamente existen, pero aún hay lugares mágicos que mantienen el aroma de lo que fue competir en otros tiempos. La explicación de que sigan existiendo estas carreras en la actualidad, en mi humilde opinión, es debida al tremendo sentido de la tradición que tienen los británicos ya que, por poner el ejemplo de España, salvo el Gran Premio de La Bañeza , han desaparecido todas las carreras en circuitos urbanos que acompañaban a las fiestas de los pueblos, sobre todo en la zona de levante y dudo que sea por que no nos guste el riesgo, porque las fiestas populares siguen acompañadas de festejos taurinos en los que cualquiera puede retar a la muerte enfrentándose a un animal salvaje. Los británicos tienen asumido el riesgo como algo inexplicable, pero también como algo tradicional y profundamente honorable, de ahí su continuidad, preservando en el tiempo lo que fueron los inicios del motociclismo de competición.
