AERÓDROMOS DE POSTGUERRA
Durante la segunda guerra mundial, Inglaterra se convirtió en la lanzadera de los ataques aéreos en la vieja Europa contra el potente ejército nazi, estratégicamente era el punto idóneo para el despegue y aterrizaje de los bombarderos y cazas que arrasaban las bases militares y ciudades conquistadas por los alemanes. Una vez terminada la contienda que dejó al viejo continente sumido en la más profunda depresión, esos aeródromos quedaron al servicio del ejército británico, y como leí al carismático periodista Mat Oxley, estaban poblados de Pilotos de combate necesitados de los niveles de adrenalina generados a diario en la guerra. Poco a poco comenzaron a surgir en sus mentes faltas de acción ideas maliciosas provenientes del ansia por la velocidad y la competición y empezaron a hacer carreras con todo aquello que tuviera ruedas y un motor de explosión que las propulsara, naciendo el germen de los circuitos permanentes y de las competiciones internacionales que hoy conocemos.