Sobra decir
que cualquiera de nosotros tiene debilidad, cariño, vamos que le tiran ciertas
motos. En mi caso hay algunas siglas que me transportan a tiempos pasados de
pasión e impotencia. Pasión por que crecía en mí el amor por el mundo de las
dos ruedas e impotencia por que todo lo que las rodeaba me resultaba
inalcanzable. A poco que entres en Manx Cat Motosport, verás que las siglas
GSX-R se repiten de vez en cuando. Soy como un mansorro, tengo querencia a tablas,
en cuanto veo una Gixxer mi sentido motero se activa. Hace tiempo que tengo
una. El otro conjunto de letras que me teletransporta al origen de mi mal, es
RD, tampoco lo puedo evitar. La “matapijos” era la moto anhelada, no había nada
más cercano a las motos de GP, cuando un servidor era un imberbe. Por ahora no
he conseguido recoger una y empezar a mimarla. Todo llegará. Sé de otro adicto,
que tiene un ejemplar en la mesa del salón de su casa, junto a la tele. Seguro
que de vez en cuando la arranca, algún sábado por la noche, sólo para sentirla
vibrar, oler el aroma a mezcla y dormir como un lirón, soñando con ritmos
endiablados en carreteras secundarias. Como iba diciendo, para saciar mi sed de
sangre, aquí queda esta RD de The Moto Gato. Pura belleza y es que “En este mundo jodido y sin ética, a los que
somos sensibles sólo nos queda la estética”.
