TALISMÁN
En ocasiones, los que me conocen me preguntan como un maldito supersticioso ha llegado a hacer un Blog cuya imagen es la de un gato negro y encima sin cola. Es cierto que soy un supersticioso soberano, para muestra la siguiente anécdota, que quienes me conocen saben que es verídica. Una vez, conduciendo por el centro de la ciudad donde vivo, di marcha atrás durante más de cincuenta metros para evitar cruzar mi trayectoria con la de un gato negro, hasta volver a una Plaza, ¡la Plaza Mayor !, y salir del centro por otra calle. Todo ello con el consiguiente asombro de mis acompañantes y los transeúntes que vieron la extraña maniobra. Y diréis ¡que coño! si el gato se te cruzó. Sí, pero no cruzamos nuestras trayectorias y no “activamos” el mal rollo. Bueno, cosas de supersticioso.
