A pesar de
que la señal de televisión de la
BBC en Internet no sea al cien por cien en riguroso directo y
el tiempo no haya acompañado, estos días he sido, por vez primera, testigo de
una carrera en carretera a tiempo real. He visionado millones de minutos de
reportajes de carreras en carretera desde que tengo recuerdo motociclista, pero
rozando la cuarentena es cuando he podido tener esta experiencia, que mirando
el camino recorrido y echando la vista atrás, hasta hace no muchos años, imaginar
esto hubiese sido algo así como ciencia a ficción. De adolescente a principios
de los noventa, la única manera de que te llegara algo sobre este mundo, era
esperar a que apareciera el resumen de Duke Video del TT en VHS, gastarte la
paga y recibir la preciada cinta, en el idioma de Shakespeare, por supuesto.
Cuando el colegueo se enteraba que poseías semejante documento, se pegaban para
ser el siguiente en tenerlo en su poder durante unos días, e incluso algún
cabroncete se hacía el tonto para no devolvértela, “tío, se la ha comido el video”, “¡a que te hostio!” También nos
llegaba información por algún reportaje de una página en el Motociclismo. Que
me perdonen en SoloMoto, pero siempre he tirado de ese lado.
